¿Tienes una báscula en tu baño? Pues llévatela a la cocina


Aún hoy, con los avances de la ciencia, seguimos empeñándonos en pesarnos todas las semanas para ver cuánto hemos adelgazado. Las pesas o básculas son el elemento más absurdo del hogar junto con las bicicletas estáticas del salón, pero de esto último hablaremos más adelante. Por ahora, empieza por llevar la báscula a la cocina porque para único lo que te va a servir es para comprobar que en la frutería no te han engañado con el peso de las naranjas.

El peso es una medida de fuerza que determina cuánto es atraída una masa hacia el centro de la tierra (F=m*g). Normalmente expresamos el peso en kilogramos porque obviamos la fuerza de la gravedad que es una constante (G=9,8 m/s2) y no la tenemos en cuenta. Pero la medida correcta para expresar el peso es kilopondios o Newtons.


El caso es que el peso nos da una medida referente a la masa, pero no nos da ninguna información sobre la composición de esa masa, que es lo que realmente debería interesarnos. ¿Acaso no pesa lo mismo un kilo de hierro que un kilo de paja? Pero su composición es bastante diferente. Entonces ¿son iguales dos personas de la misma estatura que pesan lo mismo? Una puede ser muy gorda y otra muy delgada. Esto sucede porque los tejidos del cuerpo tienen un peso diferente en función de su composición. La masa magra (muscular) pesa más que la masa grasa. Por lo tanto, cuando iniciamos un periodo de entrenamiento de fuerza, es probable que tu peso aumente debido al aumento de masa magra. Y no olvidemos que todos los entrenamientos son entrenamientos de fuerza, aunque los llamemos running, pilates, cardio, o zumba. Todos son entrenamientos de fuerza, porque es con éstas con las que negociamos para poder movernos en el espacio.


Pero volviendo a la masa, cuando alguien se pesa una semana y a la semana siguiente te dice que ha perdido dos kilos, ¿cómo procesamos ese dato? Porque si ese peso perdido corresponde a pérdida de masa grasa me alegraré (si su objetivo es adelgazar), pero si proviene de pérdida de masa muscular, ósea o líquido, no tengo motivos para alegrarme. Es probable que algo esté haciendo mal y tendremos que cambiar las estrategias de entrenamiento.


Existen máquinas especiales para medir la composición corporal aunque unas más fiables que otras. Si tu objetivo es adelgazar, te recomiendo que no te obsesiones con la báscula. El mejor sistema para medir cuánto has adelgazado lo tienes en el armario. Tus vaqueros o tu cinturón te dirán si debes controlar tu alimentación o si debes cambiar el plan de entrenamiento. Y la báscula… para la cocina.


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